Autor Opinió
14 Juliol 2014 a 17:30

¿Eres viento o veleta en tu puesto de trabajo?

El Uno: “Cuando mi jefe no está, es una fiesta…qué quieres que te diga…”

El Otro: “Pues cuando el mío no está, la verdad es que mi rendimiento es el mismo…”

opinió coaching

 (5 minutos de lectura aprox.)

Tengo la gran suerte de haber crecido profesionalmente desde abajo, y eso me ha facilitado una visión muy amplia de la Responsabilidad y de la Comprensión en relación a lo que pueden llegar a sentir otros.

Me he relacionado con operarios y con mandos intermedios, también me he relacionado con directivos, y he podido comprobar que en algunos casos, somos incoherentes a la hora de pedir que nos cambien a nuestro jefe controlador, por un Líder que nos dé Libertad de acción. Y esto pasa en todos y cada uno de los diferentes niveles de la escala jerárquica dentro de una Organización.

Somos de quejarnos de ese control excesivo por parte del jefe, pero…¿realmente todo el que se queja está preparado para hacerse cargo de su parcela de responsabilidad?…

En eso me quiero enfocar en este artículo, en que hay colaboradores que piden a gritos un controlador continuo, aunque se estén quejando continuamente de ese control excesivo. Sin embargo, hay otro tipo de colaboradores que realizan sus tareas de la misma forma, esté delante su responsable no esté.

Las cafeteras en las empresas son lugares en los que hay mucha vida, se interactúa muchísimo, y si te lo propones, puedes llegar a aprender mucho sobre los diferentes tipos de conducta de la gente que te rodea. No hace falta ser un experto en lenguaje no verbal, el ser humano está suficientemente preparado para detectar el miedo en otro, sin ningún tipo de formación de este tipo.

He vivido algunas situaciones en estas cafeteras, que podríamos llamarles cómicas. Desde un compañero que literalmente se escondió detrás de ésta para que no lo viese un jefe que pasaba por allí, dejándome sólo ante lo que para él era claramente un peligro, hasta otro que por los nervios cayó al suelo con el café, con expresión de “¡mierda…me ha pillado!…”

¿De qué se esconderá uno cuando pasa un “superior” por su lado?…no sé si pensarás igual que yo, pero por lo menos a mí me parece ridículo.

El ejemplo de la cafetera, es solo es un ejemplo tonto, pero que refleja de forma bastante clara quien realmente necesita un Líder, o un buen Jefe, y quién realmente necesita un Jefe autoritario.

Si cuando tu superior está ausente, tu rendimiento es inferior al rendimiento de un día normal cuando él está presente, siento decirte que de momento no estás preparado para tener un Líder que te dé la responsabilidad de realizar tu carga de trabajo con un nivel de supervisión bajo, es decir, que te dé el alto nivel de Libertad de acción que necesita una persona Proactiva y Responsable.

Entre el Jefe Autoritario y el SUBordinado (llamémosle veleta, porque reacciona cuando el viento sopla), se crea una relación un tanto peculiar, ya que tanto el jefe como el subordinado, se necesitan el uno al otro tal y cómo son, aunque curiosamente también se quejen el uno del otro. Se podría llegar a decir, que se crea una relación de amor/odio. El jefe que no se atreve a delegar por miedo o inseguridad, se queja de que su colaborador no toma decisiones y su pensamiento habitual, es que…“si no estuviera yo encima de todos, todo se iría al garete…”

Por otra parte, el subordinado se queja del jefe autoritario, en el sentido de que éste, no le deja respirar por el excesivo control. Los dos consiguen equilibrar una balanza perversa, el jefe se asegura su puesto y mantiene su ego bien hinchado al sentirse imprescindible, y el colaborador solo reacciona cuando le mandan, se queda parado esperando la orden, y a parte queda libre de toda responsabilidad, por varios motivos, porque nadie le dijo que era libre de tomar decisiones, y porque cuando el resultado de su tarea no es satisfactorio, él no fue quien decidió hacerlo de esa forma…¡¡¡aaaahhh yo no he sido, a mí me han dicho que lo haga así…!!!

Sin embargo entre un Líder y un colaborador, (llamémosle Viento, porque se mueve por sí mismo, y a parte puede llegar a mover personas y cosas), la relación está basada en la Libertad y en la Confianza. El Líder delega de forma inteligente, es decir, delega a quien él ha comprobado que puede delegar, después de llevar a cabo una delegación con diferentes niveles de supervisión, hasta que el colaborador se gana la Confianza, y el colaborador se toma esa Libertad y esa Confianza que el Líder le ofrece, como algo de mucho valor, es decir, no se aprovecha de esa Libertad de acción para llevar a cabo lo que llamaríamos coloquialmente “El Escaqueo“.

Si tienes alma de colaborador Viento, y actualmente estás sometido a un superior de mentalidad anacrónica a los tiempos que corren, no te preocupes, recuerda que tu proactividad y tus ganas de desarrollarte en lo que realmente te gusta, o deseas, generarán en ti, la motivación suficiente para que cambies de entorno profesional hasta que encuentres lo que buscas. Solo es cuestión de que sigas el mensaje que la mayoría de veces me salen en los palos de los helados, o en las tapas de los cornetes…”sigue buscando“. Si tienes la suerte de relacionarte profesionalmente con un buen Jefe o un Líder, pues Enhorabuena.

Sin embargo si tienes alma de colaborador Veleta,  el quejarte de ese excesivo control por parte de tu jefe, te servirá para nada, o para poco, ya que sois el uno para el otro. Si tienes la suerte de colaborar con un buen Jefe o un Líder, te informo que estás desperdiciando una Confianza, que te costará volver a encontrar en otro centro de trabajo.

 J. López

Coach especialista en procesos One to One

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