Autor Opinió
7 Abril 2014 a 17:30

En ocasiones hablo con farolas

 El Uno: “Hoy me encuentro fatal…”

El Otro: “Pues yo tengo un armario empotrado fantástico…”

(6:30 minutos de lectura aprox.)

 Art. 014 En ocasiones hablo con farolas

En ocasiones he sido partícipe de conversaciones en las que he sentido como mi receptor estaba descaradamente en modo huída en el transcurso de una conversación cotidiana. Con el modo huída, me refiero a una de las conductas de evitación ubicadas en nuestro cerebro más primitivo, o reptiliano, ya sabes, la lucha, la huida y el bloqueo.

El modo modo Lucha en comunicación sería por ejemplo, cuando estás en medio de una discusión abierta en toda regla, el modo Bloqueo que podría ser cuando te quedas aguantando la bronca del jefe con ojos de cordero degollado, y por último el modo Huída, que sería cuando tu receptor está en cuerpo, pero no en alma, es decir como si estuvieses hablando con una farola.

Aunque sí es cierto que hay ocasiones que me molesta hablar con farolas, la verdad es que no suelo tener en cuenta este tipo de detalles a mi receptor, más que nada, porque estoy convencido de que él piensa que yo no me doy cuenta. A veces es hasta divertido ver como ese receptor te está asintiendo a algo que es totalmente incoherente porque no se ha enterado de nada.

Estoy convencido de que la causa de que en ocasiones actives, o te activen el modo huída, es por el bajo nivel de motivación que  despierta el tema de la conversación en la que se está inmerso.

Seguro que cuando estás en medio de una conversación interesante, no apartas la mirada de los ojos de tu transmisor, tienes lo ojos bien abiertos, asientes con la cabeza si estás de acuerdo con la información que recibes y seguro que tu cuerpo está completamente dirigido hacia quién transmite esa información que es interesante para ti.

Al contrario de cuando conectas el modo huída, que te despistas con cualquier cosa que pase por detrás de quien te está hablando, apartas la mirada continuamente porque cualquier cosa te parece más interesante que su discurso. Hay veces que incluso bostezas, cruzas y descruzas los brazos, miras al suelo, el reloj, y tu cuerpo tiende a estar girado para salir por piernas en la primera ocasión que tengas. Indicadores que no hace falta ser un experto en lenguaje no verbal para darse cuenta de que te estás aburriendo con su discurso. Cualquiera de nosotros ha pasado por los dos estados, el de transmisor motivado con su tema y el de receptor en modo huída.

Esto nos puede pasar a todos en un momento dado, pero siempre podemos ir un poco más allá y tener la capacidad de ser más sutiles, para no hacer sentir mal al otro, ya que desde mi punto de vista es una falta de respeto hacia alguien que te puede estar contando algo interesante, o incluso importante, por lo menos para él.

Yo opino que eso de quedarse escuchando para “ser más educado”, es una creencia desfasada, a parte de ser una incoherencia. Para mí es de ser mucho más educado, el cortar la conversación sutilmente cuando ha dejado de interesarnos, antes que convertirnos en una farola y hacer solo acto de presencia en algo que no nos interesa. Más que nada, porque es muy positivo que las personas estemos inmersas en conversaciones win/win, (ganar/ganar), en las que tú aprendes de lo que escuchas y el otro aprende de lo que escucha de ti.

¿Quién sabe?…quizás este artículo de hoy, te ayude a tomar conciencia y te veas reflejado en alguno de los puntos, e incluso podría ser que la próxima vez que tengas una conversación con alguien, tengas un poquito más de tacto a la hora de relacionarte y prestes más atención a tu cuerpo. Esto mejoraría tu autoliderazgo y tu liderazgo interpersonal, sobre todo si tienes un puesto de responsabilidad.

Habrás leído mucha información sobre los diferentes tipos de escucha, yo comparto contigo los que aprendí en su día:

1.- Cuando en tu cabeza solo está tu interés: Literalmente, te has convertido en una farola. Este nivel de escucha, es claramente una falta de respeto hacia el otro, hay que procurar evitarlo por todos lo medios.

– El Uno: “El otro día discutí con mi pareja de nuevo…

– El Otro: “He tenido un día fatal, estoy agotadísimo…

Cuando te encuentres con alguien con el que tengas confianza y puedas permitirte una broma con él, y te este escuchando en este nivel, prueba a ofrecerle 1000€ en medio de tu discurso, ya verás como su nivel de motivación en relación a tu discurso se dispara. En décimas de segundo cambiará su gesto de forma radical y su nivel de atención estará al 100% por ti, por lo menos durante el par de segundos que su cerebro tarde en masticar que es una broma, y os riáis. Pienso que no vale la pena hacerlo con alguien con quien no tienes confianza, ya que podría crear tensión.

2.- Cuando das tu opinión: En este nivel, ya estás prestando más atención, ofreces una opinión abierta.

– El Uno: “El otro día discutí con mi pareja de nuevo…

– El Otro: “Vivir de esa forma tiene que ser desesperante…

3.- Cuando te atreves a aconsejar: En mi trabajo como Coach, no aconsejo por temas que ya expliqué en otro artículo y que hoy no tocan, pero en una relación de amistad, profesional entre compañeros, o familiar, no está de más si uno lo tiene bien claro, entregar un consejo con la intención de ayudar, hay veces que van muy bien. En este nivel de escucha, está claro que se está prestando atención, ya que el consejo va enfocado directamente al discurso/necesidad de tu interlocutor, ya sea amigo, familiar o compañero de trabajo. Si no te quieres pillar los dedos con un consejo, puedes ser más sutil mediante una pregunta dirigida, más que decirle directamente lo que podría hacer.

– El Uno: “El otro día discutí con mi pareja de nuevo…

– El Otro: “¿Habéis probado a sentaros y hablar del tema?…

4.- Cuando escuchas, el tema te interesa y pides más información: Este nivel lo utilizamos los coaches y otros profesionales que se dedican a escuchar de forma muy intensa a sus clientes o pacientes, también los padres y personas influyentes que se preocupan por ti.

-El Uno: “El otro día discutí con mi pareja de nuevo…

-El Otro: “Cuéntame más sobre el tema…

5.- Cuando escuchas desde la intuición: Este es el nivel más alto de escucha y el más difícil, por lo menos para mí. Más que nada porque la esencia de la intuición es la experiencia previa, por lo tanto te puede llevar a errores, y como se diría coloquialmente, puedes patinar si desconoces el tema. Como en el nivel 4, lo utilizamos los coaches y otros profesionales que se dedican a escuchar de forma muy intensa a sus clientes o pacientes. Para escuchar en este nivel, los sentidos de la vista y el oído, los debes tener en su máximo rendimiento, de modo que puedas prestar especial atención a lo verbal, a lo no verbal y a lo paraverbal, (velocidad, tono, volumen y timbre de voz). No descarto que puedan entrar otros sentidos como el olfato, pero lo desconozco.

Los padres son verdaderos expertos también en este nivel de escucha, ya que cuando el hijo intenta engañarle o no decirle todo, se dan cuenta enseguida aunque no digan nada. Cuando practicas mucho, no requiere esfuerzo, fluye por sí mismo. Por eso los padres que se preocupan por su hijos, son expertos en este nivel.

-El Uno: “Quiero a mi pareja, pero no sé cómo puedo mejorar la relación…

-El Otro: “¿Realmente quieres a tu pareja?…” (has intuido algo)

-El Uno: “Bueno…la verdad es que hace tiempo que no siento nada por ella…es un querer de amistad más que de amor…

Espero haberte facilitado alguna reflexión en relación a cómo te relacionas con los demás, o incluso, cómo se relacionan los demás contigo.

Por lo menos a mí, me parece muy interesante saber si quien tengo enfrente me está escuchando o no, más que nada por el ahorro de energía durante mi discurso.

Y recuerda que puedes convertir una conversación aburrida en interesante si preguntas temas de tu interés en relación al tema aburrido…

Te deseo buenas y enriquecedoras conversaciones…

J. López

Coach especialista en procesos One to One

http://www.linkedin.com/pub/julian-lopez/50/52/52a

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